Validación de la Calidad mediante KPI’s

Con el objetivo de ayudar al tejido empresarial, desde Nexo Gestión hemos desarrollado una serie de artículos más técnicos de lo acostumbrado. Hace unos días os hablábamos sobre cómo aumentar la capacidad productiva de una empresa de manera sencilla, y las dudas y preguntas que nos llegaros a nuestro correo fueron interesantes y muy motivadoras. Hoy, y en respuesta a una de esas consultas, te vamos a hablar sobre cómo validar la calidad mediante los KPI,s. Esperamos que te sea de utilidad y si tienes cualquier duda envíanos un email, estaremos encantados de atenderte.

Todo empresario está obligado a reducir sus costes y a velar por la salud económica de su empresa. Para ello, uno de los elementos más importantes son los “Costes de no Calidad”.

Una herramienta para poder analizar estos costes, su procedencia y con ello tomar acciones correctivas son los KPI, más comúnmente conocidos como “Key Performance Indicators”.

Los KPI’s son valores obtenidos como resultado de nuestra actividad productiva y nos dan una relación porcentual de cualquier magnitud medible que queramos evaluar, ya sea un rendimiento productivo, el porcentaje de calidad, porcentaje de tiempo en “setup”, tanto de una máquina como de una referencia/producto en concreto. Adicionalmente, mediante los KPI,s, podemos obtener una aproximación de los costes de no calidad por producto.

Inicialmente un KPI surge como respuesta a la necesidad de medir/controlar una característica del producto, por tanto, es necesario evaluar qué queremos controlar. Pongamos un ejemplo concreto:

Tenemos una planta que fabrica un producto con un contorno cilíndrico que tiene un diámetro de 100 mm con una desviación en la medida de 1 mm, por tanto, nuestro producto es bueno siempre y cuando el valor esté en un rango entre 99 y 101 mm.

Midiendo los diámetros de una muestra de tamaño “n”, podemos saber cuál es el valor porcentual de la tirada que resulta defectuosa. Extrapolando este ejemplo a la producción diaria, obtenemos de una manera fiable un KPI de suma importancia como es el Porcentaje de Calidad de Producción de la fábrica e individualmente para cada producto en concreto si así lo deseamos.

A partir de este ejemplo podemos entender la utilidad de los KPI y es que, con un vistazo, podemos tener una visión objetiva del funcionamiento de la fábrica.

La pregunta ahora es: ¿Y cómo hacemos este proceso dedicando el menor tiempo posible?

La respuesta es creando la estructura de datos adecuada a nuestros medios y atribuyendo la competencia de verificador de calidad a los propios operarios. De este modo, incorporamos la verificación como parte de los procesos operatorios. Puesto que la pieza la hacen ellos ¿quién mejor que ellos para controlar la calidad del producto?

Si nuestros medios nos permiten contar únicamente si las piezas están dentro de los parámetros o no, la estructura será sencilla puesto que no nos interesa el propio valor.

En este caso, la plantilla podría presentar una estructura similar a esta:

Cal1

Esta estructura básica permite controlar, a grandes rasgos y sin entrar en profundidad en los procesos productivos, la calidad del producto fabricado.

Aun así, podemos presentar los datos mediante un gráfico para facilitar su comprensión.

Cal2

Adicionalmente, la potencia de tener un gráfico que refleje un KPI o una magnitud en concreto es que nos permite ver en un vistazo qué días hemos tenido problemas en cuanto a materia de calidad. Esto, al mismo tiempo, nos marca un primer paso para seguir la trazabilidad del producto que fabricamos.

Al principio hemos hablado de los Costes de No Calidad del producto. En este caso en concreto se refiere al coste asociado a hacer una pieza mala y tener que tirarla.

Supongamos que fabricar la pieza cilíndrica del primer ejemplo ha costado 10€. Tanto si es buena como si es mala, el coste de fabricación es el mismo. La diferencia radica en que la pieza buena la vendemos a 20€ y obtenemos 10€ de beneficio, mientras que la pieza mala nos cuesta esos 10€ menos el importe que recuperamos por la venta del material reciclado. Quedaría según el cuadro adjunto.

Captura de pantalla 2020-05-06 a las 15.30.27

En el caso del elemento fabricado A, el beneficio es de 10€.

En el caso del elemento fabricado B, la pérdida es de 9.5€.

Conclusión

Teniendo en cuenta este último ejemplo, es fácil darse cuenta que los Costes de No Calidad tiene un valor importante a efectos de costes de empresa. Por tanto, usar un KPI que nos pueda dar una guía que nos permita entender la situación en términos de calidad va a ser fundamental. Así, vamos a poder tomar decisiones que nos ayuden a asegurar las demandas del cliente mediante el control del 100% del producto, implementar re-ingeniería de procesos o llevar a cabo otras medidas que nos puedan ayudar a ver en qué procesos o máquinas hay que hacer hincapié para reducir los costes de no calidad del producto.

¡Esperamos que te haya ayudado!

Ian Navarro de Santiago

Interim Manager en Nexo Gestión

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