La flexibilidad en el puesto de trabajo

Estamos en unos tiempos difíciles, en los que la realidad de la empresa se ha tornado complicada… Y lo vemos cada día con nuestros clientes. Uno de los puntos conflictivos es la gestión del capital humano de la empresa… Y sobre este tema os quiero hablar hoy, concretamente sobre un concepto clave que toda empresa debe saber gestionar: la flexibilidad en el puesto de trabajo.

¿Qué es la flexibilidad en el puesto de trabajo?

Lo primero que debemos decir es que los trabajadores no son simples herramientas de una estructura, los trabajadores son los que hacen que la empresa funcione y pueda fabricar o dar los productos y servicios que los clientes demandan.

Así, cuando hablamos de la flexibilidad en el puesto de trabajo no nos referimos a que el trabajador pierda sus derechos debido a la situación económica de la empresa y sufra despidos o reducciones de sueldos sin contemplar más posibilidades. Al contrario, nos referimos a poder dar cobertura a las necesidades de personal que tiene la empresa, cumpliendo los objetivos de ésta, y que, a la vez, se escuchen las necesidades de la parte trabajadora, haciendo que éste trabaje mejor y con una mayor implicación en sus tareas.

Los puestos de trabajo en cualquier estructura empresarial

Dentro de una estructura empresarial tenemos lugares de trabajo con unas funciones a desarrollar, definidas o no. Este puesto de trabajo deriva de una  NECESIDAD  a cubrir y, por lo tanto, la empresa necesita de un trabajador que la cubra.

Hasta ahí la teoría… Pero ¿qué pasa cuando hay un cambio en las necesidades de la empresa? Este cambio puede ser debido a necesidades del mercado, a crisis, a la evolución o a la involución de la empresa… Estos cambios inevitablemente van a afectar a las estructuras de los trabajadores… Y para abordarlo hay que confiar en la formación, en la diversificación y en el compromiso por parte del trabajador y de la empresa.

Así, si tenemos nuevos puestos a cubrir, una de las primera recomendaciones sería ofrecer a los trabajadores de la propia empresa que tengan un perfil que se adapte a este nuevo puesto, la posibilidad de reciclarse mediante formación interna o externa. De esta forma, podemos cubrir un nuevo puesto que substituye a uno que pasará a no ser necesario, con personal propio y sin necesidad de buscar a nuevos trabajadores.

Otra idea: si tenemos puestos de trabajo que no tienen una demanda estable en la estructura, podemos jugar con la polivalencia en el puesto de trabajo. Cuanto más polivalente es el operario más valor tiene para el conjunto de la empresa y es que más funciones puede cubrir, disminuyendo las incorporaciones a tiempo parcial o de menor valor.

Otro elemento importante que debemos incluir en esa flexibilidad en el puesto de trabajo es la  conciliación laboral y familiar. Un diálogo fluido entre empresario y trabajador puede solucionar muchos de los problemas de horarios, reducción de jornadas o incluso despidos innecesarios. Es una obligación para los empresarios cuidar y trabajar con los empleados para darle el refuerzo necesario para que la empresa tenga la fuerza, la flexibilidad y la calidad necesarias para ser un referente en el mercado.

En definitiva, el valor de los trabajadores de la empresa es uno de los pilares más importantes de su funcionamiento, siendo esencial para su futuro y supervivencia.

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